"La Familia: una página del Evangelio para nuestro tiempo"

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cultos en honor a Nuestra Señora de la Caridad


Solemnes Cultos
que la
Real Cofradía del Santísimo Cristo del Amor
y Nuestra Señora de la Caridad
en unión de la comunidad parroquial consagra en honor y gloria de

NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD
con motivo de su festividad
y que celebrarán en su sede de la Basílica Menor, Real Santuario y Parroquia
de Santa María de la Victoria y la Merced (Málaga).

TRIDUO
durante los  días 13, 14 y 15 de septiembre DE 2012, con el siguiente orden de cultos:
Santo Rosario, Santa Misa y canto de la Salve.

Jueves 13 de Septiembre
19.30 horas , Santo Rosario
20.00 horas, Eucaristía
Oficiará la Santa Misa el Rvdo. D. Manuel Torres Rubio
Párroco de Santa María de la Victoria y la Merced

Acción de Gracias por la temporada taurina
Los nuevos miembros de la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga se pondrán
bajo el amparo de la Virgen de la Caridad, Patrona de los Toreros.


Una vez finalizado este acto, se realizará la entrega de Diplomas a los hermanos
que cumplen 10 años como Hombre de Trono de Nuestra Señora de la Caridad.
                                                      

                                                       
Viernes 14 de Septiembre
19.30 horas, Santo Rosario
20.00 horas, Eucaristía
Ocupará la cátedra sagrada el Rvdo. D. Manuel Torres Rubio
Párroco de Santa María de la Victoria y la  Merced

Al término de la Eucaristía se realizará la
 Presentación de los niños a la Santísima Virgen


y a continuación
XVª Exaltación de Ntra. Sra. de la Caridad
a cargo de D. Alfonso Sell Cristiá
Consejero y Mayordomo de Honor de la Cofradía

.
Sábado 15 de Septiembre
Festividad de la Stma. Virgen de los Dolores
21.00 horas, Eucaristía
Presidirá la celebración el Rvdo. D. Francisco Aranda Otero
Delegado Episcopal de Hermandades y Cofradías
Al término de la Santa Misa,
se procederá a la Jura de cargos de la Junta de Gobierno de la Cofradía


Domingo 16 de septiembre
13:00 horas
SOLEMNE FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO
Oficiada por
Rvdo. D. Ignacio Mantilla de los Rios y Rojas
Director Espiritual de la Cofradía y Rector de la Basílica de Santa María de la Victoria

En el transcurso de la Eucaristía intervendrá la Coral “Ubi Charitas”.
Al finalizar la Santa Misa se  entregarán las siguientes distinciones:
Nombramiento de Hermano Honorario de la Cofradía a D. Francisco  Javier Moreno,
 músico y compositor
Reconocimiento a los hermanos que cumplen 25 y 75 años de antigüedad
Devoto Besamanos de Nuestra Señora de la Caridad
  

lunes, 3 de septiembre de 2012

El ministerio episcopal de D. Ramón Buxarrais a golpe de clic




La web de la diócesis de Málaga cuenta desde hace dias con un nuevo valor añadido: una selección de los textos más relevantes del ministerio episcopal de Mons. Ramón Buxarrais Ventura, obispo emérito de Málaga. Un total de 70 cartas pastorales, más de 50 artículos de prensa, homilías, entrevistas en medios de comunicación y sus famosas "Cartas a Valerio" componen un amplio recopilatorio de su obra que está ya disponible a través de esta web.
Nos parece muy interesante para nuestra vida cristiana y cofrade esos escritos realizados por esta persona que fue Pastor de nuestra Diócesis.
En este espacio iremos publicando algunos de ellos. 

Pero lo primero es dar a conocer  a la persona ,quien fue y es D. Ramón Buxarrais.





Biografía Mons. Buxarrais Ventura



Nace en Santa Perpetua de Moguda, provincia y Diócesis de Barcelona, el 12 de diciembre de 1929.
Ingresa en el Seminario y es ordenado presbítero el 17 de diciembre de 1955
 
Después de unos años de trabajo pastoral en Barcelona, se incorpora a la  Archidiócesis de Antofagasta (Chile). Es Párroco y Vicario Episcopal de una zona minera al norte del país, muy pobre. Después de nueve años ingresa en la Abadía de Azul, en Argentina. La enfermedad le impide continuar en la vocación cisterciense y vuelve a Barcelona. 
 
Siendo Arcipreste y Párroco de Granollers, el Papa le nombra Obispo de la Diócesis de Zamora el 19 de agosto de 1971 y es ordenado Obispo el 3 de octubre del mismo año.
 
El 14 de Abril de 1973 es conocido su nombramiento como Obispo de Málaga, Diócesis de la que toma posesión, por poderes, el 23 de Junio de 1973. Hace su entrada el 29 de Junio, festividad de los Apóstoles Pedro y Pablo.
 
Es conocida su renuncia al ejercicio del ministerio episcopal el 11 de septiembre de 1991 y decide vivir en Melilla, como capellán del Centro Asistencial confiado a las Hijas de la Caridad. También es capellán y Responsable de la Pastoral del Centro Penitenciario y Consiliario del Voluntariado de Prisiones. 
 
Durante los años de Obispo de Málaga creó el Centro Diocesano de Teología, promovió las vocaciones al Seminario, a la vida religiosa y a las misiones. En estos años la Diócesis ofreció su colaboración sacerdotal al Sr. Arzobispo de Ciudad Bolívar y se hizo responsable de Caicara del Orinoco (Venezuela). Entre sus numerosas Cartas Pastorales tuvieron gran popularidad y eran muy esperadas las que denonimó como «Cartas a Valerio» en las que tocaba temas de actualidad.



domingo, 2 de septiembre de 2012

SAN AGUSTIN, CARIDAD Y AMOR




Septiembre, es para la Cofradía del Amor y la Caridad, un més plagado de celebraciones y actos en torno a San Agustín y a Nuestra Señora de la Caridad, 
més donde se celebran sus festividades.

Por ese motivo traemos a este espacio estas reflexiones que nos puede servir en nuestro día a día.



    

Agustín ha sido llamado en Occidente el Doctor de la caridad. Sobre esta virtud ha centrado su pensamiento y penetrado toda la Edad Media de su doctrina. La caridad es para él una llama compuesta de amor y luz, que vienen de Dios.

Ciertamente, amor y caridad son equivalentes en varios textos de san Agustín; sin embargo, también en ocasiones las ha distinguido para plantear cierto itinerario que va de lo humano a lo divino, de lo terreno a lo celestial (De civ. Dei XIV, 7). caritas ycupiditas expresan la vida afectiva de los hombres.
Iglesia San Agustín - Málaga


Existe en el hombre un foco de energía elemental, que es el amor a la felicidad… de la que es inseparable el deleite (De mus VI 11, 29). «El amor, pues, de todos los bienes creados exige una referencia a Dios como condición del buen uso de ellos, de los que puede gozarse o usar con deleite, mas sin poner en ellos el último fin» (Capanaga, 1974: 288). Para Agustín es lícito disfrutar de los bienes creados siempre y cuando esto nos acerque a Dios. La felicidad se constituye en el motor natural de la existencia humana, y ésta está orientada a la posesión de su creador; sin embargo, el hombre puede hacer de los medios, fines y hacer de los bienes contingentes bienes absolutos. A partir de esta experiencia Agustín distingue entre el amor dirigido a Dios (caritas) y el amor dirigido a las criaturas (cupiditas). La caridad, por tanto, es definida como el amor bien ordenado.
Este orden en la caridad tiene tres momentos o estadios:
1.    El sujeto humano, quien movido por el deseo de verdad, bien belleza experimenta una tensión interior que lo lanza a buscar lo que le falta.
2.    La búsqueda en sí del bien deseado; el cual ejerce sobre el sujeto su propia atracción. De aquí viene la noción de afecciones del alma, que reduce a cuatro principales: gozo o alegría, tristeza, temor y deseo. El movimiento no se le impone desde fuera, sino desde dentro como fruto de su ser racional.
3.    La posesión del fin o fruición de la vida feliz, el cual expresa con el verbo tendere: «Ahora tendemos a Dios por el amor para descansar en El cuando lleguemos» (De civitate Dei X 3,2).
Para Agustín hay una caridad de Dios para con nosotros y otra caridad infundida en nuestros corazones por la que podemos amar lo que es bueno.


La división de las cosas que son objeto de amor
«Hay unas cosas de las que se ha de gozar, otras de que se ha de usar, y otras que se usan y gozan. Las primeras nos hacen dichosos. Las segundas, de las que se ha de usar, nos ayudan a tender a la vida feliz, nos sirven como de adminículos para que podamos conseguir las cosas que nos hacen bienaventurados y permanecer en la unión con ellas. Pero nosotros -que gozamos y usamos-, puestos entre ambas, si ponemos nuestro fin último en las cosas útiles, se impide nuestra carrera, y a veces también se desvía, ora retardándose en el logro de las cosas de que hemos de gozar, ora también haciéndonos retroceder impedidos por el amor de las cosas inferiores» (De doctrina cristiana I 3).
El amor comprende las cosas superiores, que son las que en sentido propio nos proporcionan la felicidad y nos conducen a nuestro fin último, que es la fruición divina; las segundas son las que somos capaces de usar y gozar; y por último, las cosas inferiores a nosotros, que también pueden disfrutarse y usarse.

La vía de la caridad
Para Agustín la caridad con el prójimo era un método ascético de purificación de los ojos para ver a Dios (In Io ev tr 17,8). El amor a los demás se inserta en el misterio de Cristo, ya que él ha creado una forma nueva y solidaria de encuentro basado en la fraternidad, especialmente con los más débiles.
La religación con la humanidad se realiza a través de las obras de misericordia. El texto del juicio final (Mt 25,34) ha sido utilizado por san Agustín con mucha frecuencia.
Hanna Arendt en su obra el concepto de amor en san Agustín, describe un desplazamiento de la temática del amor al de la caridad fraterna. Considera que la condición de obispo lo obligó a reflexionar, desde el rol que asumió dentro de la iglesia; sin embargo, también se puede considerar la caridad como un perfeccionamiento.
La norma en el amor
El amor, según san Agustín, tiene cuatro dimensiones: Dios, uno mismo, el otro y la naturaleza. «Como hay que amar cuatro cosas: lo que está sobre nosotros, lo que somos nosotros, lo que está junto a nosotros, lo que está bajo nosotros; sobre lo que se refiere a nuestro amor propio y el de las cosas inferiores no se ha dado ningún mandamiento» (Sobre la doctrina cristiana, I 22). Los dos primeros se nos han dado como precepto debido a que nuestra naturaleza tiende a absolutizar los dos siguientes.
También Agustín concibe los preceptos como una unidad; porque no se puede amar al prójimo, si no se ama a Dios; y no se puede amar a Dios, a quien no vemos, si no tenemos caridad con el prójimo a quien tenemos a nuestro lado. Sin embargo, aunque el amor a Dios y al prójimo tenga el mismo origen celestial, no abrazan del mismo modo a uno y a otro. Los dos objetos son muy diversos, el amor al prójimo se considera siempre un subordinado del amor a Dios.





Para Agustín la caridad es fuente de fraternidad.